viernes, julio 13, 2007

Sangre Azul

Inerte, sin ningún signo de vida aparente para ojos desinteresados, sin ninguna motivación para seguir adelante por mi mismo, tal parece que necesito de alguien más que me ayude a levantarme y seguir adelante. El sentimiento de vacío es tan grande en mí, me siento transparente en este escritorio, sin hacer absolutamente nada más que reflejar la luz que entra por la ventana. Un día gris sin duda, viendo como las hojas de aquel árbol allá afuera tiemblan ante el suspiro del viento, anonadado por el sonido incomprensible de la calle. ¿Cómo pueden aguantar los seres humanos tal sinfonía del caos, tal ruido?, no pude evitar sentir la necesidad de saber el cómo y el por qué. Admiro a la raza humana, yo, un ser de sangre azul, muestro reverencia y encuentro excitante, incluso estimulante su presencia; a pesar de gustarme la soledad a la que estoy acostumbrado, disfruto también su necesaria compañía, y es en estos momentos de inercia en que me doy cuenta que es mi razón de existir, y es que, a pesar de mostrarme insignificante, nada sería sin ellos. Me falta inspiración y aquí confieso ya sin temor que nunca he sido capaz de escribir algo por mi mismo, me falta voluntad, aquel soplo de vida con el que fueron bendecidos aquellos que respiran. Debajo de mi hay una hoja de papel que yace vacía desde hace varias horas, en blanco como mi propia vida; talvez regrese a mi lado aquella persona y me ayude a escribir algunas líneas, me devuelva la alegría. Es verdad, soy un ser inerte, sin compañía; un ser que sólo tiene vida cuando algún ser humano lo necesita, que difícil asimilarlo para alguien como yo, que difícil aceptar que no eres nada sin que te sostenga alguien más. Seguramente se preguntan cómo alguien de mi linaje puede necesitar tanto la mano de alguien que ni siquiera pertenece a mi propia naturaleza; el temor a la soledad quizás o talvez simple rutina, siempre me jacté de ser muy elegante y sobrio, pero la realidad es dura y a pesar de tener sangre azul corriendo por mis venas, nunca dejaré de ser un simple y común lapicero.

martes, julio 10, 2007

Miedo: perdóname atardecer

Sus labios, una aventura a lo prohibido.

Su piel, la tentación que me enloquece.

Su sonrisa, un pasaporte al olvido.

Su cuerpo, el pecado que me condenó.

¿A qué le tengo miedo? Que pregunta tan complicada. Me la hizo alguien, con un poema que me dedicaron ya no recuerdo cuando. ¿A qué le tengo miedo? Dios regálame la mejor de las respuestas, porque ya no tengo horizonte, no me queda nada y nada de lo que me queda sirve para algo. Dios regálame alguna respuesta, deja que acabe esta incertidumbre, ayúdame a encontrar un camino en esta oscuridad. Dios, regálame una sonrisa.

Perdóname atardecer, pero no puedo cumplir lo que te había prometido cuando te vi por ultima vez, aquel día que fui a llorar en los brazos del mar, que sentí que el mundo había acabado. ¿Por qué no me llevaste? ¿Por qué no dejaste que el mar se hiciera cargo de mi?, se lo había pedido tanto ese día, le había implorado con llanto que me lleve hasta el fondo y no me deje salir nunca más. Las olas se compadecieron tanto de mi dolor que se hicieron más grandes, como invitándome a aliviar mi sufrimiento; parecían entender perfectamente porque ya no quería seguir viviendo, pero tú, atardecer, tú no los dejaste, tú no me entendiste.

Recuerdo muy bien que estuve frente a ti observándote, nunca te subestime y siempre te respete mucho. Parece mentira que tú y el mar estén tan unidos. El horizonte los esconde, los hace amantes. Todo hubiera terminado esa tarde, todo ese dolor insoportable, toda esa desesperanza, esa angustia, esas lágrimas interminables. ¿Qué te hizo pensar que debías salvarme?, no quisiste cargar con la culpa ¿verdad?, pero te equivocaste; yo ya estaba muerto, ya no tenía vida, la había perdido días antes. Pero me diste una oportunidad, hablaste con el mar y lo convenciste de no terminar conmigo; fue cuando me sugeriste que me fuera por un tiempo, que escapara de la realidad, que me olvidara del tiempo; fue cuando me hiciste prometerte que borraría su recuerdo para siempre.

Perdóname atardecer pero no puedo hacerlo. ¿Cómo lo hago?, ¿cómo olvido a alguien que fue todo para mi?, ¿cómo sacarla de mi corazón si ella es la dueña?, ¿cómo borrar todo lo que significa? Tú sabes mejor que nadie que no puedo, yo solo quería estar con ella en todo momento; arrodillado pidiéndole que se case conmigo, emocionado viéndola entrar a la iglesia vestida de blanco, nervioso a su lado mientras da a luz, sentado en una banca viendo a nuestros hijos correr, preocupado por regalarle las estrellas cada noche o simplemente dedicado a que sonría cada día. ¿Cómo olvidarla?.

¿Qué hubiera hecho por ella?... !lo que sea!; ¿qué hubiera cambiado por ella?... mi propia vida, incluso mi alma. Te das cuenta atardecer, ella era mi mundo. ¿Aún la amo?... Sí, es verdad. La amo, y aún quiero pasar el resto de mi vida a su lado. Sí, la espero, aunque haya cambiado y ya no sea la misma de antes, igual la espero; hasta que regrese o hasta que me muera, pero igual la espero.

¿A qué le tengo miedo?...

A que me haga daño, a vivir sin sus besos, a morir sin encontrarla de nuevo.

jueves, julio 05, 2007

Poema a un fantasma

Paren todos los relojes, corten el teléfono. Eviten que el perro ladre, que las sirenas de los automóviles callen. Silencien los pianos y, con un sonido suave traigan el ataúd, dejen venir a los deudos. Permitan a los aviones dar círculos en lo alto escribiendo en el cielo el mensaje: ¡él amor está muerto!. Coloquen flores en su tumba y una canción en el cielo, permitan que su recuerdo los acompañe siempre y el sonido de su voz esté presente. Ella era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste. Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso, mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción; Pensé que el amor duraría para siempre... ¡me equivoqué!. Ahora no se necesitan las estrellas, sáquenlas todas; Llévense el eclipse que una vez me regaló y desmantelen el sol; Vacíen el océano y limpien el fondo, borren sin piedad su recuerdo; Pues ahora nada podrá ser como antes, pues ahora todo terminó,
el sueño al fin se acabó.

SUSCRIBETE A MI BLOG

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

MUSICA